SER COLOMBAIRE

Etimológicamente “colombaire” proviene del latín clásico, que era la lengua hablada por las clases privilegiadas de la antigua Roma, mientras que el pueblo llano y sobre todo los soldados de las legiones, hablaban un latín mas coloquial, que fue el que transmitieron a los habitantes de los países conquistados alrededor del mediterráneo.

A partir de ese latín coloquial o vulgar, aprendido de forma obligatoria, generalmente por transmisión oral y legado de padres a hijos, fue cuando tras la caída del Imperio Romano comenzaron a diferenciarse por evolución, diversas lenguas con las variantes propias del lugar donde se hablaba. De ese modo todas las lenguas y dialectos del Estado Español, excepto el vascuence o euskera, derivan del latín, así como el francés, italiano, portugués y algunas lenguas y dialectos de la antigua Yugoslavia y la lengua de los judíos sefardíes.

El origen de la palabra colombaire, esta en la palabra “columba” (paloma) a partir de donde evoluciono con el uso en el latín vulgar, hasta llegar a la lengua valenciana, transformándose primero en colomba y posteriormente en coloma, con la variante masculina de colom (palomo). Al tomar como raíz colomba y añadirle la desinencia, sufijo o terminación “aire” se obtuvo la palabra colombaire, cuyo significado en valenciano es el de la persona cuya actividad, esta muy relacionada con las palomas, ya sea profesionalmente o por afición y de hecho bajo esta denominación, se incluyen los lanzadores de palomas en el “tiro de pichón”.

Dentro ya del argot del deporte colombicultor, el significado de la palabra “colombaire” se restringe y aplica únicamente a los aficionados a los palomos “buches”.

Ser colombaire es tener afición a los palomos, pero de una forma extrema, llevar la columbicultura en sangre, sentirla. No es mas colombaire el que tiene mas años la licencia, ni el que tiene mejores palomos, ni aun siquiera el que gana más concursos.

El colombaire de verdad, debe tener experiencia, pero no tiene porque ser él más antiguo. Suele tener regularidad en los resultados de sus palomos y procura estar cerca de los primeros puestos de la competición, aunque no llegue a ganar.

Suele tener buenos palomos porque busca, donde haga falta, lo que sabe que necesita para conseguir la conjunción de sangres en sus parejas.

Conoce a sus palomos individualmente, que podría identificar por la voz, en la mano con los ojos tapados o en vuelo, aunque no llevasen marcas, sabe hasta donde pueden llegar y hasta de que pie cojean.

Cuando compite, lo hace para ganar, porque conoce a sus palomos y si se pierde en buena lid, lo acepta como una posibilidad de la competición, sin alterarse, pensando en como mejorar. En la tertulia habla de palomos, porque es su pasión, y cuando se le pregunta aconseja bien porque conoce a los palomos.

A los juveniles procura aconsejarlos y arroparlos para que vaya calando en ellos, la afición de una forma sana, sin malas experiencias porque en ellos esta el futuro del deporte.

No tiene los palomos para que le diviertan de una forma egoísta o para cuando no hay fútbol, sino que la satisfacción a su pasión, viene dada como resultado del saber hacer, de los cuidados, del entrenamiento y de una enorme dedicación y compenetración. A cada palomo sabe exigirle en función de su capacidad y de su estado físico, no como si de una maquina se tratase.

En la competición, la conjunción entre y colombaire, llega a ser tan alta, que este ultimo conoce anticipadamente las reacciones de su palomo y lo que pueda esperar de él en cada situación que se plantea, de forma que existe una especie de complicidad, en la que el palomo es como una prolongación de su dueño, de forma que disfrutan y sufren juntos.

Cuando hace algo en relación con sus palomos, le guía un objetivo, darles lo que necesiten, hasta en los mínimos detalles, para que ellos puedan demostrar lo que llevan dentro y poder seleccionar los que merecen ese trato. Sin selección no hay mejora. Muchas de estas cosas se pueden aprender, pero en esto como en todo, también hay virtuosos, aficionados que llevan la colombicultura a la categoría de arte, superdotados. Hay colombaires que tienen un sexto sentido que les hace compenetrarse con sus palomos, hasta tal punto, que resulta incomprensible para quien no tenga ese don.

Entre ser y no ser colombaire hay, no obstante, muchos grados. Hay colombaires buenos, regulares y malos, pero por desgracia y en la actualidad mas que nunca, hay licencias cuyos titulares no sienten los palomos, gente que esta en este deporte por accidente, por matar el tiempo o por interés, porque no han caído en otra afición o porque han elegido esta, como una forma de figurar, de acumular títulos o de negocio. El dinero es el cáncer de la colombicultura. Pensar en frases como “ la mejor pareja ..... la cartera”.

La pasión por los palomos supone renunciar a otras aficiones y dedicarles todo el tiempo libre, como dice Juan Segui, pensar en ellos hasta durmiendo. Para el verdadero colombaire, aunque parezca exagerado, los palomos son lo primero y cuando no tiene buenos palomos, sufre, casi tanto, como cuando los tiene. El autentico colombaire, no puede ser egoísta y debe esforzarse y entregarse para que la colombicultura en su conjunto funcione, ya que la única forma de medir los palomos propios, es compararlos con los de los demás. Decía Maxim Vaello “ Concurso...  La Amistad”, o dicho de otra forma, si hay armonía entre los aficionados, la colombicultura funciona y eso es lo importante y lo difícil.

¿Hacia donde se dirigiría la colombicultura, si la mayoría de aficionados no sintiese de verdad, el espíritu de los palomos? ¿Se llegaría a forzar a los palomos en una sucesión de concursos, sin tener en cuenta su naturaleza? ¿Se llegaría a hablar mas de dinero que de palomos? ¿Se alteraría, tal vez, el comportamiento de los palomos y la integridad física de la paloma, pasaría a ser algo sin importancia, comparado con los puntos, o los premios de los palomos? ¿Se pasaría quizá, de una afición entretenida a una actividad estresante? ¡Y si esto llegase a suceder...! ¿Qué harían entonces los colombaires?